| Manual de selvicultura del Castaño en Galicia |
ÍNDICE |
10. CALIDAD DE LA MADERA DE CASTAÑO10.3 ANOMALÍAS Y DEFECTOS DE LA MADERA La madera de castaño presenta como defectos más frecuentes las acebolladuras, las pudriciones y los ácidos tánicos. La acebolladura, o cebolo, es un agrietamiento de la madera que sigue la forma del anillo de crecimiento (separación de anillos) y que inutiliza la madera. Se suele encontrar en la base del tronco, que toma forma de botella, y a medio camino entre el centro del fuste y la corteza. La acebolladura es el principal defecto de los castaños recién apeados pero no suele aparecer en árboles en pie. Las acebolladuras pueden deberse a heridas provocadas por el ganado, la fauna cinegética, las heladas, los hongos o las operaciones de aprovechamiento. No obstante, las acebolladuras más abundantes no se deben a traumatismos sino a tensiones internas, para las que existe una propensión genética, y pueden limitarse regulando la competencia entre el arbolado mediante la selvicultura. La probabilidad de acebolladura aumenta con ciertos factores de suelo y clima. Como se ve, la acebolladura se debe a la conjunción de varias causas y para tratar de prevenir su aparición se pueden dar las siguientes recomendaciones al selvicultor:
Las pudriciones pueden originarse por la mala cicatrización de heridas en el tronco y ramas. La madera con pudrición presenta una estructura granulosa que se desmenuza fácilmente, perdiendo calidad para la mayoría de los usos comunes.
Los ácidos tánicos provocan una posterior dificultad a la hora de colorear la madera. Por el aspecto del tronco se puede conjeturar la calidad de la madera del castaño. Un fuste de calidad es recto, cilíndrico, sin abultamientos causados por brotes chupones, sin heridas de poda, pudriciones o fendas. La madera de castaño es de calidad cuando presenta anillos de crecimiento pequeños y regulares (homogéneos) y cuando no tiene defectos como pudriciones, acebolladuras, grietas o nudos (sobre todo los muertos y saltadizos). Por tanto, la obtención de la madera de calidad pasa inexcusablemente por la realización de cuidados culturales como tallas de formación, podas y claras.
La mayor parte de los árboles de la masa crecen verticales, pero el medio puede hacerlos inclinar. Estos árboles inclinados producen un tipo de madera diferente, que en el castaño se sitúa en el lado superior del tronco y que se llama madera de tracción. La madera de tracción puede desencadenar fendas y acebolladuras. El crecimiento normal del árbol genera unas tensiones internas en el tronco, llamadas tensiones de crecimiento, que habitualmente están equilibradas entre sí. Cuando el árbol es abatido estas tensiones se descompensan en parte, lo que da lugar a deformaciones importantes y en ocasiones pueden producirse fendas y acebolladuras. La mayor parte de las masas productoras de madera en España se tratan en monte bajo (fustes procedentes de cepa), debido a los reducidos turnos de aprovechamiento. En monte bajo es mayor la probabilidad de encontrar madera con acebolladuras o madera de tracción debido a la inclinación de los troncos en su crecimiento a partir de las cepas.
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