| Manual de selvicultura del Castaño en Galicia |
ÍNDICE |
11. CUIDADOS CULTURALES PARA PRODUCCIÓN DE MADERA11.2 CLAREOS Los clareos son cortas de mejora que se aplican a la masa cuando está en los primeros estados de desarrollo, llamados estado de repoblado y monte bravo. Debido a esta razón, en los clareos no se suelen obtener productos comerciales, salvo leñas (que son de mala calidad al arder mal, chisporretear y dar poco calor) y varas para cestería. Su realización retarda, sin embargo, el momento de realización de la primera clara y permite que ésta dé lugar a productos de valor comercial.
En el caso de monte alto, el clareo deberá ser muy fuerte y de tipo mixto o por lo alto, actuando sobre pies dominantes pero de mala forma o muy competitivos con los pies señalados como de porvenir. En regenerados naturales por semilla, derivados generalmente de la renovación de copas en castañares de fruto o de cortas a hecho en monte alto, se produce una rápida competencia entre los pies, que hace necesario un clareo de selección, eliminando los pies con muy mala forma o muy ramosos que a menudo dominan a árboles de mejor forma y de más porvenir. Si la densidad inicial es muy alta se podría plantear incluso la apertura de líneas desbrozadas mecánicamente de unos 3 m de ancho. En montes bajos procedentes de cepa se recomienda un clareo a los 5-9 años, cuando la densidad inicial se ha reducido bastante por efecto de la mortalidad natural y se aprecian con facilidad los brotes dominantes. En este caso el clareo es una mera selección de brotes; sin embargo es una operación muy importante ya que al crecer con mejor vigor sólo los pies dominantes procedentes de cada cepa, siendo muy mediocre el desarrollo de los demás, la eliminación de todos los brotes inútiles da lugar a mayores crecimientos en diámetro de los pies seleccionados; además al aumentar el vigor de los brotes, éstos pueden resistir mejor los posibles ataques de chancro. Se aconseja dejar de 1 a 5 brotes por cepa, marcando los brotes que se van a conservar, aunque las cepas que no tienen ningún brote suficientemente vigoroso o bien conformado se pueden cortar sin inconveniente. Además de tener en cuenta la vigorosidad del brote, se debe procurar que los pies que se conserven sean los que salen más cerca del suelo, los situados en la parte superior de la ladera o en la cara del tocón que da al viento dominante. El momento más adecuado para realizar las operaciones es el fin del otoño, ya que ha caído parte del follaje, lo que deja ver la forma de cada brote y se aprecia más claramente el vigor y la posible existencia de enfermedades. En los 2 ó 3 años posteriores al clareo surgirán nuevos rebrotes, debidos a la corta realizada anteriormente. Estos rebrotes se pueden eliminar mediante roza o con un herbicida a base de trichlopir (Garlon), en dosis de 30 gramos de materia activa en 10 litros de gasóleo.
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