| Manual de selvicultura del Castaño en Galicia |
ÍNDICE |
12. SELVICULTURA EN MONTE ALTO12.1 OBJETIVOS FIJADOS PARA LA PRODUCCIÓN PRINCIPAL La producción principal debe justificar la fuerte inversión realizada con la plantación, de modo que el objetivo a lograr sea la obtención de fustes de calidad en un horizonte temporal razonablemente corto. Para la consecución de fustes de calidad óptima es preciso aplicar una selvicultura racional a lo largo de todo el período de desarrollo de la masa, partiendo de una serie de árboles de porvenir elegidos y señalados cuidadosamente en las primeras etapas de desarrollo de la misma y aplicando tratamientos culturales como claras y podas en su beneficio. Esta operación es absolutamente necesaria en las plantaciones de débil densidad (500-625 pies/ha) para obtener árboles que proporcionen madera de calidad. La poda es la supresión sistemática de ramas cuyo objetivo es obtener en el tronco principal una altura de 6 a 8 metros libre de nudos. Alturas de poda superiores son frecuentemente antieconómicas. Las intensidades de poda máximas oscilan ente 1/3 y 1/2 de la altura total del árbol, ya que si se supera este límite se puede llegar a mermar el crecimiento y se produce un desequilibrio entre la parte aérea y radical que el castaño trata de restablecer emitiendo numerosos brotes chupones. Desde el punto de vista selvícola, la poda debe ser una operación progresiva y de poca intensidad, por lo que se actuará tempranamente aunque manteniendo los límites de la intensidad de poda antes comentados. Sin embargo, desde un punto de vista económico y con el fin de abaratar costes (sobre todo en plantaciones extensas) se recomienda comenzar las operaciones cuando los castaños alcanzan una altura de 8 m, momento en que pueden podarse hasta los 2 ó 3 metros. Los esquemas selvícolas desarrollados en este apartado se basan en observaciones de masas de castaño localizadas en la Bretaña francesa, en las que se realizan claras tanto sobre masas naturales como sobre plantaciones, con la finalidad de llegar a los turnos, diámetros normales y densidades para la corta final, que se señalan en la siguiente tabla:
La consideración de estos esquemas se basa en la consecución de piezas cuyas dimensiones permitan su comercialización como madera para chapa o aserrío y en un turno aceptablemente corto, que minimice los riesgos y maximice los beneficios. |