| Manual de selvicultura del Pino radiata en Galicia |
ÍNDICE |
3. CARACTERÍSTICAS CULTURALES DEL CASTAÑO3.2 ECOLOGÍA 3.2.1 Clima El castaño no soporta condiciones climáticas extremas, tanto en lo que se refiere a la temperatura como a la falta de precipitaciones. Aunque resiste bajas temperaturas, es muy sensible a heladas tempranas (otoñales) y tardías (primaverales), precisando además veranos cálidos para la producción de buenas cosechas de fruto. Los híbridos resistentes a la tinta son especialmente sensibles a las heladas tardías, debido a su precoz brotación. En general se desarrolla bien en estaciones con una temperatura media anual comprendida entre los 10 y 14 ºC y en climas con regímenes térmicos amortiguados (de tipo subatlántico, atlántico y supramediterráneo), viéndose afectado negativamente por regímenes térmicos más extremados (continentales). En cuanto a las precipitaciones, precisa al menos 700 mm anuales, de los cuales 100-150 mm han de corresponder a precipitaciones estivales. Sobre sustratos calizos, las precipitaciones han de ser mayores, para permitir el lavado del el exceso de caliza activa. Un exceso de precipitación y humedad ambiental le afectan negativamente, pues favorecen la aparición la tinta (Phytophthora sp.), la armilaria (Armillaria mellea) y el chancro (Cryphonectria parasitica) y aumentan el riesgo de asfixia radicular en suelos insuficientemente drenados. Las ramas y fustes del castaño ofrecen una buena resistencia mecánica a los vientos, aunque en masas muy densas y no aclaradas procedentes de regeneración natural, pueden presentarse problemas de descuaje por golpes fuertes de viento, pues la especie presenta un sistema radical poco profundo. 3.2.2 Suelos El castaño es una especie típicamente silicícola, desarrollándose bien en suelos sobre granitos, pizarras, esquistos, cuarcitas y areniscas, si bien en los dos últimos suele presentar peores crecimientos, por su menor riqueza en nutrientes, sobre todo en Potasio, elemento en el que el castaño es una especie exigente. También puede desarrollarse en suelos sobre rocas calizas, siempre y cuando no exista caliza activa en los horizontes superficiales y si las precipitaciones permiten el lavado de nutrientes hacia niveles basales del perfil. En cuanto a la acidez del suelo, el castaño vive en suelos neutros o ácidos, prefiriendo los ricos en nutrientes, pero sin acumulación excesiva de sales solubles. No tolera suelos excesivamente pesados, con tendencia al encharcamiento, y necesita, para un buen desarrollo, al menos 0,5 m de profundidad de suelo explorable por las raíces. 3.2.3 Temperamento Se considera una especie de media sombra, que precisa cubierta en las primeras fases de su desarrollo, sobre todo en estaciones muy frías o cálidas, si bien ha de ser liberado de cobertura y desarrollarse en un ambiente luminoso si se quiere obtener un buen crecimiento y fructificación. 3.2.4 Porte y enraizamiento Es un árbol corpulento, que llega a alcanzar los 35 m de altura, con copa más o menos fusiforme en la juventud, tendente a formas más globosas en la madurez, muy ramificada y con amplia superficie foliar. Los individuos añosos pueden alcanzar diámetros extraordinarios, superando en ocasiones los 5 m. Presenta un fuste derecho, que en masas densas y en pies no injertados alcanza una elevada longitud sin ramificación. Su sistema radical es muy extendido, potente y robusto pero poco profundo, lo que puede suponer un riesgo de derribo en árboles aislados expuestos a fuertes vientos. 3.2.5 Longevidad El castaño es un árbol muy longevo, pudiendo alcanzar edades superiores al milenio. En el Castillo de Soutomaior (Pontevedra) se pueden encontrar dos ejemplares posiblemente milenarios.
|