| Manual de selvicultura del Pino radiata en Galicia |
ÍNDICE |
6. EL MATERIAL VEGETAL A EMPLEAR EN REPOBLACIONES6.2 CALIDAD EXTERIOR DE LA PLANTA Actualmente, la importante demanda de planta de castaño y el elevado coste de las plantaciones realizadas con esta especie hacen necesario contar con planta de calidad, que asegure el éxito de la plantación. Una planta de castaño es de calidad cuando presenta una buena condición genética (buena adaptación y aptitud) y unas características fisiológicas y de forma que le permiten un buen arraigo y crecimiento posterior en monte. En principio, una planta bien conformada tendrá también un buen estado fisiológico, pues la morfología de la planta es la respuesta a las condiciones ambientales y a las prácticas culturales del vivero. Dentro de los parámetros morfológicos que se pueden evaluar los más frecuentes son la altura, el diámetro en el cuello y la relación parte aérea/ parte radical. En general, una planta de castaño tiene buenas características morfológicas cuando presenta una única guía, existe equilibrio entre la parte aérea y el sistema radical y no está aparentemente afectada por plagas, enfermedades o carencias nutricionales. Es interesante que el tallo esté libre de ramas, para que el crecimiento en primavera se inicie a partir de las yemas situadas sobre el tallo, y que haya crecido 1 ó 2 años en vivero. La altura de la planta producida en el vivero está relacionada con el tipo de cultivo y las condiciones estacionales del vivero. Una altura excesiva puede agravar el estrés producido durante el arranque y manipulación de la planta para su establecimiento en plantación, por lo que debe optarse por plantas de tallas medias, que presentan además un menor costo de adquisición. En general, las plantas de una savia de talla media son más rústicas que las de dos savias trasplantadas o las de una savia de gran talla, presentando crecimientos iniciales en plantación superiores, especialmente en estaciones de baja calidad. Normalmente, con un año de semillero en vivero se obtienen plantas robustas de 30 cm de altura. Sin embargo, en algunas experiencias realizadas en Portugal se han obtenido a partir de plantas de dos savias incrementos bastante superiores en peso y volumen con respecto a plantas de una savia, tres años después de la plantación, con igual porcentaje de marras. En cualquier caso, es frecuente que las plantas de dos savias presenten bastante desequilibrio entre la parte aérea y la radical. El equilibrio entre la parte aérea y radical es un aspecto fundamental. La planta de castaño de una savia alcanza alturas variables, desde 25 cm a más de 60 cm. La planta estará perfectamente equilibrada si el peso de las raíces es igual al peso del tallo. Es importante que el sistema radical sea suficiente y esté formado por numerosas raíces secundarias, lo que se consigue en plantas de dos savias mediante trasplante o levantamiento de la planta (pase de cuchilla que pretende tan sólo la remoción de la tierra), controlando así el crecimiento de la raíz pivotante. Se deben rechazar plantas con un sistema radical escaso o que presenten importantes curvaturas, por su alta probabilidad de fracaso en la plantación definitiva. En el caso de la producción de planta destinada a las plantaciones frutales y, para tener mayores garantías de que las plantas no están afectadas por enfermedades, se recomienda el injerto en vivero de variedades tradicionales sobre patrones resistentes, que deben ser vigorosos y con un buen sistema radical. Los comentarios anteriores se aplican básicamente a planta producida a raíz desnuda. El cultivo en envase del castaño es de aplicación reciente y está asociado a la aparición en el mercado de múltiples variedades de envases de plástico de pared rígida, individuales o en bandejas. Para el correcto desarrollo de la planta, ésta debe crecer en contenedores de al menos 300 cm3, que deberán contar con un sistema de guiado de las raíces que evite el enrollamiento y con orificios basales que permiten el autorrepicado y que evitan su deformación. El cultivo en contenedor proporciona un desarrollo equilibrado del sistema radical y de la parte aérea, siendo los criterios de calidad morfológica los mismos que los aplicados a las plantas producidas a raíz desnuda. Con unos 4 meses de cultivo en envase, tras la siembra en invernadero, se puede obtener una planta apta para la plantación. Una ventaja con respecto a la planta a raíz desnuda es que la planta en contenedor reduce el estrés post-trasplante, ya que se conserva íntegro el sistema radical en el cepellón y se mantiene la humedad durante el transporte de la planta al campo, protegiendo a la planta contra los daños mecánicos y el estrés hídrico. En consecuencia, la planta en contenedor mejora la supervivencia y los crecimientos iniciales de la plantación y resulta un tipo de planta especialmente aconsejable cuando las cuadrillas de plantadores son poco experimentadas o las condiciones de estación son poco favorables. Un aspecto de gran interés es la posibilidad de que la planta se haya micorrizado adecuadamente en vivero, puesto que la planta micorrizada tiene una mayor capacidad de absorción de agua e iones minerales y su sistema radical está más protegido de agentes patógenos, constituyendo una mayor garantía de éxito en la plantación.
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