| Manual de selvicultura del Castaño en Galicia |
ÍNDICE |
7. REPOBLACIÓN CON CASTAÑO7.3 PREPARACIÓN DEL TERRENO Una preparación adecuada del terreno es indispensable para establecer una plantación de castaño con garantías de éxito. En terrenos agrícolas abandonados de escasa pendiente (<20 %) y reducida pedregosidad, la preparación más conveniente es el laboreo pleno, que debe acompañarse de un subsolado, preferiblemente cruzado, si a menos de 60 - 80 cm de profundidad existen horizontes compactos o roca disgregable. En todo caso, estas operaciones serán de obligada realización en el caso de repoblaciones con objetivo frutal. El laboreo puede ser un desfonde con arado de vertedera o bien mediante grada pesada de discos, que puede realizar una labor simultánea de desbroce si el matorral es de poco tamaño y escaso o si la vegetación presente en la parcela es herbácea. Si las condiciones de pendiente, profundidad de suelo o pedregosidad imposibilitan el laboreo se recurrirá al subsolado, preferiblemente cruzado. Los rejones del subsolador pueden llevar acopladas unas orejetas (placas triangulares soldadas) en su tercio superior, lo que permitirá dejar ya el hoyo parcialmente abierto. La preparación por subsolado suele exigir el posterior acondicionamiento de casillas antes de plantar, que se prepararán en función del marco de plantación previsto.
El subsolado produce un efecto de rotura del suelo a elevada profundidad que es muy positivo en la mayor parte de las especies utilizadas en repoblaciones forestales, y muy especialmente en el caso concreto del castaño, pues mejora sustancialmente las condiciones del suelo en tres aspectos fundamentales:
Para conseguir un subsolado efectivo, éste deberá efectuarse siempre en tiempo seco, para que el efecto de rotura y el mullido de la zona afectada por la labor del rejón sea mayor. Los límites de pendiente para el desplazamiento del tractor de cadenas son del 35 % en curvas de nivel y del 60 % en máxima pendiente, lo que nos orienta sobre la dirección de trabajo que habrá de seguirse. En pendientes del 35 al 60 %, si se quiere operar en curvas de nivel, se deben acoplar los rejones de subsolado a un tractor todo terreno de alta estabilidad (TTAE) que permite nivelaciones de cabina con pendientes de hasta el 60 %. Cuando se opera en máxima pendiente en pendientes del 35-60 %, se suelen producir canalizaciones de agua por la línea de subsolado que provocan erosión del suelo. Este problema puede reducirse levantando los rejones en un trayecto de 2 m por cada 20 m de subsolado. Aún así, si el riesgo de erosión es importante, será necesario hacer una preparación puntual, realizando ahoyado con tractor de cadenas tipo bulldozer al cual se le implementan en los rippers unas alas en el tercio superior y una cuchara en la bota, lo cual permite la apertura de hoyos de hasta 125 litros de una buena calidad. Sólo en casos concretos en que no compensa el empleo de maquinaria, por problemas de afloramientos rocosos o de pendiente o escasa superficie a repoblar, se procederá a la apertura manual de hoyos, con unas dimensiones mínimas de 40 x 40 cm y una profundidad mínima de 40 cm y preferiblemente 60 cm. El ahoyado manual es la técnica más frecuentemente empleada por el propietario privado para plantar sus pequeñas parcelas. Actualmente se pueden realizar los hoyos con motoahoyadoras manejadas por dos operarios en terrenos poco pedregosos, lo que exige el destepe previo con azada de la capa superficial de raíces. El ahoyado como técnica de preparación en montes de mayor superficie se ha de realizar de forma mecanizada si las condiciones lo permiten, pudiéndose abrir los hoyos con barrenas helicoidales acopladas a la toma de fuerza de un tractor (en terrenos no pedregosos) o a retroexcavadoras de cazo estrecho, de 40 cm. La época ideal de preparación del terreno es el verano, dejando los hoyos abiertos por lo menos dos meses, para favorecer la mineralización de la materia orgánica y para que el terreno se desmenuce y asiente, de tal forma que durante la plantación no queden bolsas de aire al rellenar el hoyo, lo que haría secar la planta.
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