Manual de selvicultura de
Frondosas Caducifolias
Índice
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4. REPOBLACIÓN CON FRONDOSAS

4.2 PREPARACIÓN DEL TERRENO

La preparación del suelo es necesaria para facilitar el arraigo y primera etapa de desarrollo, siendo una operación de especial importancia en estas especies.

Si es posible, se realizará de forma mecanizada, por ser más rentable para el propietario. En pendientes menores del 35% se puede proceder por curvas de nivel, por las fajas previamente desbrozadas, realizando un subsolado lineal lo más profundo posible con un tractor de cadenas de los empleados en obras públicas (con más de 140 CV de potencia). El tractor llevará rippers o rejones, preferiblemente con orejeras soldadas en el tercio superior de los mismos, para que el surco de subsolado quede ya abierto para su adecuación posterior.

El subsolado es una forma de preparación adecuada porque rompe el suelo en profundidad y facilita la instalación de las raíces pivotantes de los robles. Si la pendiente lo permite es mejor cruzar el subsolado.

Rejón modificado con alas en el tercio superior para apertura de surcos de subsolado abiertos Rejón modificado con alas en el tercio superior para apertura de surcos de subsolado abiertos

En terrenos agrícolas pueden abrirse hoyos con barrena helicoidal acoplada a la toma de fuerza del tractor, aunque este método presenta el inconveniente de que las paredes pueden desmoronarse en terrenos sueltos, o apelmazarse, en los arcillosos, debiendo efectuarse la plantación inmediatamente después de su apertura.

En montes de imposible mecanización sólo podrá actuarse manualmente, abriendo hoyos con azada. Es importante profundizar en los mismos al menos hasta los 40 cm, y conseguir dimensiones de 40 x 40 cm en la base. La tierra se almacena a un lado, que coincidirá con la parte inferior de la ladera en terrenos en pendiente.

Rejón modificado con alas en el tercio superior para apertura de surcos de subsolado abiertos Parcela desbrozada por fajas en la que se realiza una preparación del terreno por subsolado lineal

Las cavas superficiales sin extracción de tierra (raspas) sólo son útiles para plantas pequeñas a raíz desnuda de abedul, aliso y otras frondosas de raíz no pivotante, o para plantas en contenedor, pero no para otras especies, por no garantizar la profundización y correcta distribución del sistema radical. La ejecución manual resulta en cualquier caso un trabajo insuficiente para las exigencias de la mayoría de las frondosas, pero pueden hacerse raspas de 60 cm de profundidad con un excavador de hoyos o motoahoyadora manejada por dos hombres, quedando su uso condicionado a que no exista pedregosidad y al destepe previo con azada de las raíces superficiales.

Actualmente, para pendientes de hasta el 60%, se puede emplear con éxito el ahoyado mecánico con rejón modificado o ahoyado mecánico con bulldozer. Un tractor de cadenas avanza en línea de máxima pendiente con uno o dos rejones a los cuales se les acoplan unas alas en el tercio superior y una cuchara en la bota, lo que permite la apertura de hoyos de gran calidad con unos volúmenes de 125 litros.

En terrenos blandos o encharcados, si se pretende mecanizar, la preparación del terreno se puede efectuar empleando el ahoyado con retroexcavadora de cazo estrecho de 40 cm, al ser difícil en este caso el uso de los pesados tractores de cadenas.

 

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