6. SELVICULTURA DE LAS PRINCIPALES ESPECIES DE FRONDOSAS FORESTALES PARA EL NORTE DE ESPAÑA
6.10 Castanea sativa y Castanea x hybrida Castaño. Castiñeiro
El castaño está presente en casi todas las provincias españolas, siendo una especie bastante abundante en el Noroeste de la Península. En Galicia se extiende por toda la región, aunque su presencia ha descendido mucho debido a la enfermedad de la tinta, abundando más en el norte, centro y montañas orientales.
El castaño se desarrolla bien en climas de tipo templado. Puede soportar fríos invernales acusados pero es muy sensible a las heladas tardías (primaverales), sobre todo en las laderas de solana, donde la brotación es más temprana.
Exige una precipitación mínima de 600 mm/año, con más de 100 mm en verano, siendo recomendable en las zonas de verano más seco elegir para la plantación las zonas de suelo más fresco, aunque para lograr buenos rendimientos en producción de madera son necesarios valores de precipitación bastante superiores. Se desarrolla desde el nivel del mar hasta cotas de 1200 - 1300 m.
El castaño híbrido tiene requerimientos climáticos bastante más estrictos, ya que tolera mucho peor la sequedad estival y las heladas primaverales.
Se desarrolla bien en suelos ligeramente ácidos (pH entre 4,5 y 6,5) formados a partir de diferentes materiales (granitos, esquistos, areniscas), sueltos, profundos (al menos 50 cm), ricos en nutrientes pero sin acumulaciones excesivas de sales solubles. Puede tolerar condiciones edáficas muy desviadas del óptimo a costa de una reducción en sus crecimientos.
Se considera una especie calcífuga, si bien se desarrolla con frecuencia en suelos sobre calizas, pero que están muy descalcificados por las elevadas precipitaciones. Es sensible a la asfixia radicular, requiriendo suelos porosos y no resistiendo en absoluto el encharcamiento. En los pesados es imprescindible la presencia de un elevado contenido de elementos gruesos.
Es especie de media sombra, precisa cierto abrigo en las primeras edades, sobre todo en estaciones muy frías o cálidas.
Es un árbol corpulento, de 25 a 35 m de altura y que llega a alcanzar diámetros extraordinarios. Sistema radical robusto, con raíz principal y secundarias profundizantes.
La regeneración es buena por semilla, aunque normalmente no se ha practicado en España. Rebrota muy bien de cepa, lo que permite su aprovechamiento en monte bajo. Los individuos procedentes de semilla comienzan a fructificar alrededor de los 25 años de edad, haciéndolo más temprano los brotes de cepa (a partir de los 10 - 20 años).
Puede alcanzar varios siglos de edad. Aún después de ahuecarse el tronco, por efecto de pudriciones, conserva la capacidad de regeneración vegetativa, rebrotando vigorosamente tras los recepes.
El crecimiento es rápido o muy rápido en los brotes de cepa, con metidas anuales de hasta 1,5 m/año, más lento en pies procedentes de semilla. Los rendimientos medios para Galicia son del orden de 7 a 10 m3/ha año. Para castaño híbrido los rendimientos pueden ser mayores, del orden de los 10-13 m3/ha año.
La madera es de color marrón amarillento, de aspecto semejante a la del roble, pero sin las líneas brillantes, el lustre, el tono oscuro y la densidad que caracteriza a aquella. Es madera poco dura, elástica y flexible. Es menos resistente que la de roble, pero más fácil de trabajar y más estable. Se sierra, raja, pule, clava, atornilla, lija y tiñe bien. Se curva mal en verde, pero bien en seco. Exige un secado lento y cuidadoso, por su tendencia a deformarse y agrietarse. La madera recién apeada tiene una densidad de 900 kg/m3 y secada al aire se reduce a 660 kg/m3. Resiste al ataque de los hongos, pero la albura es sensible a los insectos. El grano es medio y la fibra en general es recta, pero también puede aparecer en espiral (con las fibras en forma de hélice alrededor del tronco), lo que ocasiona pulidos defectuosos.
Al igual que en el fresno y los robles, los poros de la madera forman anillos que dan un veteado flameado muy característico en el corte tangencial, apreciado por su valor decorativo. Para estas maderas es conveniente un crecimiento diametral lento, ya que así resultan más ligeras, fáciles de trabajar y aptas para carpintería y ebanistería, que son los destinos en los que más se valora.
Es una madera muy apreciada. Por su resistencia a la intemperie se utiliza en exteriores, por ejemplo para postes o estacas. Se ha usado mucho para construcción de estructuras, en cubiertas de edificaciones, y en construcción naval. Se emplea como madera maciza o como chapa de recubrimiento en carpintería, ebanistería y suelos de madera. También se utiliza en tonelería, por ser poco porosa, y sirve para apeas y madera de raja. Frecuentemente presenta pocos defectos: acebolladuras y pudriciones. La acebolladura (agrietamiento del tronco en forma circular) inutiliza la madera y suele encontrarse en la base del fuste, que toma forma de botella. Las pudriciones pueden originarse por la mala cicatrización de heridas en el tronco y ramas.
En general, la madera del castaño "bravo" o silvestre es de mejor calidad que la del injertado, y la de un árbol joven es más dura y resistente que la de uno maduro. La leña de castaño es un combustible mediocre (arde lentamente y mal, produciendo mucha ceniza) y produce carbón vegetal de mala calidad.
Selvicultura:
El castaño es un árbol muy apreciado en el medio rural gallego, al haber proporcionado tradicionalmente fruto y madera de gran utilidad. Es una de las pocas especies forestales que se cultivan desde tiempos antiguos, conservándose numerosas y excelentes variedades de fruto. Es un árbol característico del paisaje rural próximo a muchos núcleos habitados.
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Fustal de castaño híbrido de excelente porte en Noia (A Coruña) |
La enfermedad de la tinta ha provocado una importante regresión de los sotos de castaños en la Galicia costera, especialmente en la mitad meridional. Los híbridos entre el castaño europeo y especies asiáticas son más resistentes a esta enfermedad, por lo que su interés selvícola actual es indudable.
Antes de plantar es de la mayor importancia conocer el objetivo fundamental que tendrá la plantación: producción de fruto o de madera. En el primer caso se requieren marcos amplios y cuidados más intensivos, por lo que el monte deberá ser accesible y preferentemente mecanizable. En montes alejados, de elevada pendiente, o cuando el propietario no puede abordar cuidados anuales es preferible decantarse por el castañar productor de madera.
Otra circunstancia fundamental es el conocimiento de la presencia o ausencia de los hongos causantes de la enfermedad de la tinta en el área que se pretende repoblar. En caso afirmativo habrá que decantarse por el castaño híbrido. En general las zonas por debajo de 600 metros de altitud están frecuentemente afectadas, estando libres las de cotas superiores, si bien existen excepciones a esta regla general.
A la hora de emplear el castaño híbrido debe tenerse presente que existen numerosos clones de características bastante diferentes en cuanto a su aptitud para producir madera o fruto o para servir como portainjertos. Para producción de madera interesan los clones vigorosos, con tendencia a crecer bien en altura y sin ramificarse.
Los clones de castaño híbrido se comercializan en vivero como planta procedente de acodo o de cultivo in vitro. Las primeras suelen estar muy descompensadas entre la parte aérea y la radical (muy reducida), por lo que fallan con frecuencia. El precio es además extraordinariamente alto en relación con el de otras especies frondosas.
Usando castaño híbrido en plantaciones para producir madera los marcos recomendables son de 3,5 x 3,5 a 4 x 4 m, ya que de ser más amplios se dificulta la obtención de fustes con buenas formas y los marcos menores encarecen considerablemente las repoblaciones.
La planta de castaño del país no tiene por qué alcanzar precios tan altos, ya que se cultiva en general a raíz desnuda, de forma similar a cualquier otra especie. Esto anima a considerar densidades de unos 1600 pies/ha en plantaciones de madera. La de una savia y talla media es más rústica que la de dos savias y presenta crecimientos iniciales mayores, sobre todo en los peores lugares.
La repoblación de castaño encuentra su peor enemigo en la vegetación herbácea, especialmente en terrenos agrícolas abandonados, siendo necesario en este caso aplicar desbroces químicos.
El castaño recién plantado sufre mucho con la sequía estival, siendo recomendables los riegos en las plantaciones accesibles y de pequeña superficie.
La presencia de helecho, zarza o retamas puede ser interesante para dar algo de sombra y evitar las frecuentes quemaduras solares en la base del tallo. El uso de protectores de efecto invernadero también puede ayudar en estos casos.
En plantaciones no demasiado exitosas las plantas desarrollan formas muy ramificadas y pierden la hoja prematuramente, siendo conveniente en estos casos el recepado o corta de las plantas por la base. Como consecuencia los castaños rebrotan con notable vigor y rectitud.
Suele ser necesario recurrir a las tallas de formación y a la poda para la obtención de fustes rectos, sin horquillas y libres de nudos. Se pueden practicar tres tallas de formación a partir de los 4 ó 5 años, no siendo conveniente empezar antes, porque el castaño no habrá desarrollado todavía dominancia apical.
En las plantaciones de producción de madera se puede plantear el objetivo de obtener diámetros de 35 - 40 cm con turno de 35 a 45 años. Se llegará a la corta final con una densidad de 200 - 250 pies/ha, que habrán sido designados previamente como árboles de porvenir, de forma que las operaciones posteriores de clara y poda les beneficiarán directamente. Esa designación se produce a los 18 ó 20 años, en el momento de realizar la primera clara.
Lo normal es efectuar un clareo previo a las claras. El clareo será fuerte y de tipo mixto o por lo alto, actuando sobre pies dominantes pero de mala forma y muy competitivos. A la vez se realiza la primera poda. Normalmente los productos obtenidos no son comercializables pero su realización retarda el momento de la primera clara y permite que los productos de ésta sí lo sean.
Si es previsible que los árboles puedan ser afectados por el chancro se deberán tomar las siguientes precauciones:
- Cuando hay chancro en zonas próximas, la realización de operaciones selvícolas se hará preferiblemente en agosto, con tiempo seco y sin viento.
- Cuando el chancro afecta a nuestra plantación se seguirán las siguientes pautas:
- Marcar con pintura los pies afectados, que serán extraídos cuanto antes de la parcela para quemarlos.
- Realizar las cortas con tiempo seco y no ventoso.
- Evitar daños a los árboles que quedan en pie.
- Desinfección de las herramientas de corte con alcohol o lejía diluida.
En el esquema siguiente se muestra una posible evolución de la densidad del arbolado y operaciones a realizar. Se obtiene una producción de 8 a 9 m3/ha año a la edad de corta final, en estaciones de buena calidad para el castaño del país (terrenos agrícolas abandonados, por ejemplo).
En los montes de castaño ya existentes pueden distinguirse los montes bajos de producción de madera, característicos de Asturias y de algunas zonas de Cataluña y los montes de producción de fruto o soutos, extendidos sobre todo por Galicia, Extremadura y Norte de Portugal.
Muchos soutos se encuentran en un importante estado de abandono, invadidos por el matorral y con la parte mansa muy degradada por falta de renovación de la copa. En este caso es frecuente que los rebrotes procedentes de la parte brava (por debajo del injerto) compitan intensamente y lleguen a hacerse dominantes.
Para recuperar estos soutos puede recurrirse a la extraordinaria capacidad de rebrote de cepa de los castaños, lo que permite renovar individuos muy viejos y con pudriciones muy extendidas. Nuevas plantaciones e injertos con variedades tradicionales de castaña son actuaciones también interesantes. Conviene fijar de antemano si el souto a recuperar se pretende dedicar a fruto o a madera.
En los montes bajos el principal problema es la ausencia de clareos y claras, lo que limita enormemente el desarrollo en diámetro de los brotes. Interesa, en estos casos, orientar la producción hacia madera de buena calidad, destinada a parquet, ebanistería y chapa.
La ausencia de cuidados selvícolas en montes bajos da lugar a densidades muy elevadas, con muchos brotes por cepa, que consecuentemente tienen reducido diámetro.
Con buenas prácticas selvícolas, que incluyen selección de un único brote por cepa, clareos y tres operaciones de clara, que reducen la densidad a unos 700 pies/ha, ese objetivo puede conseguirse con turnos de corta de tan solo 40 años.
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