Manual de selvicultura de
Frondosas Caducifolias
Índice
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6.SELVICULTURA DE LAS PRINCIPALES ESPECIES DE FRONDOSAS FORESTALES PARA EL NORTE DE ESPAÑA

6.4 Acer pseudoplatanus Arce sicomoro. Pradairo

En España el arce es un árbol abundante en los bosques de los Pirineos y cornisa Cantábrica. En Galicia es frecuente en la parte norte y este, pero no llega a formar masas puras, apareciendo en mezcla con otras especies, frecuentemente el haya el roble o el fresno.

Especie de climas frescos, exigente en precipitaciones y humedad ambiental. No soporta atmósferas muy secas. Es muy resistente al frío y a las heladas, alcanzando en Galicia altitudes de 1300 m.

Requiere suelos profundos y frescos, exigiendo bastante fertilidad y humedad edáfica. Tolera los suelos pedregosos. Es indiferente a la naturaleza geológica del sustrato, resistiendo la presencia de caliza activa. No tolera los suelos de pH extremadamente ácido, por debajo de 4,5.

Es especie con temperamento de media sombra, que agradece una cierta cubierta en los primeros años para su instalación.

La regeneración por semilla es muy buena si existe cubierta protectora, dando regenerados densos en zonas de valle. Comienza a fructificar a los 25 - 30 años, y lo hace anualmente en abundancia. El rebrote de cepa es mediocre, con escasa vitalidad.

Alcanza de 25 a 30 m de altura, con copa amplia, densa y ovalada. Presenta raíces bastante someras. La longevidad es de 150 a 200 años.

El crecimiento es rápido en los primeros años, decreciendo en la madurez. Rendimiento de 5 - 7 m3/ha año.

La madera es blanca, lustrosa, fácil de trabajar, ligera, homogénea y muy resistente a los cambios de humedad. Es bastante dura y de buena resistencia mecánica. Puede considerarse como de alta calidad.

Los usos son carpintería en general, siendo apreciada en ebanistería y tornería. Da una chapa de excelente calidad, para lo que se requiere desde luego importantes diámetros.

Selvicultura:

El arce tiene un gran interés como árbol ornamental, para uso en barreras cortavientos, por tratarse de una especie natural en los bosques atlánticos y también por su importante crecimiento y por la calidad de su madera.

Es una especie forestal que se debe potenciar en las masas mixtas en las que aparece (formando como mucho bosquetes de reducida extensión) e incluso emplearse en plantaciones de enriquecimiento, usando plantón grande. Es más adaptable que la mayoría de las especies frondosas (salvo el abedul) y, en todo caso, más frugal que los robles del país y el haya, por lo que su empleo en repoblación es muy aconsejable.

Repoblación de arce de tres años con planta de dos savias (Vilariño de Conxo, Ourense). La protección lateral del arbolado facilitó el éxito de la plantación.

Desafortunadamente no se cuenta actualmente con progresos importantes en la mejora genética de esta especie en el Norte de España, aunque algunos viveros recogen semilla local de árboles con buen porte forestal, hecho que debe considerarse a la hora de adquirir las plantas.

Resiste de forma excelente los vientos fuertes, incluso en zonas costeras que sufren los vientos del Atlántico. Es por tanto muy adecuada para cortavientos, en los que debe emplearse preferentemente mezclado con coníferas.

Debido a su temperamento, se debe mantener con una densidad relativamente alta al principio de su desarrollo, para favorecer la poda natural, que en general no es buena. Agradece mucho el abrigo lateral. En plantaciones puras pueden considerarse densidades de unos 1600 a 2500 pies/ha, con plantas de una o dos savias a raíz desnuda de 60 a 120 cm de altura. Las plantas tienen un extraordinario vigor inicial, creciendo en altura de forma intensa.

Las tallas de formación son recomendables al ser frecuentes los brotes vigorosos y casi verticales y afectarán a unos 300 pies/ha (pies de porvenir). Su autopoda es lenta y por tanto requiere podas hasta una altura de 6 m, lo que tan solo se hará en los mejores pies.

Las claras posteriores son primero moderadas y luego más fuertes, aunque debe considerarse su gran tendencia a cubrirse de chupones cuando su tronco se aclara bruscamente.

El turno de corta se sitúa entre los 60 - 80 años, siendo por tanto reducido en comparación con otras especies frondosas, por lo que conviene respetar y promover los pies de arce que aparecen en robledales o hayedos. La regeneración natural es muy fácil de obtener tras las cortas de aclareo sucesivo que normalmente se aplican en los montes donde está presente.

 

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