6. SELVICULTURA DE LAS PRINCIPALES ESPECIES DE FRONDOSAS FORESTALES PARA EL NORTE DE ESPAÑA
6.3 Juglans regia Nogal. Nogueira
El nogal común es un árbol cultivado tradicionalmente en toda España por su valiosa madera y sus frutos. Se considera originario del S.E. de Europa y Asia.
En Galicia, donde sube hasta los 900 m de altitud, e incluso esporádicamente y en exposiciones favorables, hasta cerca de 1000 m, se han localizado 8 áreas en las que es relativamente frecuente, siendo las más representativas dos del interior, en valles cálidos: una en el término municipal de As Nogais y zonas bajas de Becerreá, Baralla y Cervantes, en Lugo, y otra en Verín, Ourense.
Prefiere climas de tipo oceánico, con un mínimo de precipitación anual de 700 mm para un óptimo desarrollo. Puede soportar sequedad ambiental acusada si dispone de suficiente humedad en el suelo. Una excesiva humedad ambiental favorece la aparición de enfermedades. La estación ideal sería una atmósfera seca pero con suficiente disponibilidad de agua en el suelo.
Soporta fríos intensos en invierno, pero es sensible a las heladas tardías (primaverales), lo que en Galicia limita su área potencial a los 900 m de altitud aproximadamente, dado que también requiere un período vegetativo mínimamente prolongado y caluroso. La sensibilidad a heladas tardías limita también su plantación en fondos de valles.
La acción de las heladas tardías no solo afecta negativamente a la producción de frutos sino que también provoca la destrucción de las yemas en los pies jóvenes y puede producir grietas en los maduros.
Las exposiciones de solana son en general favorables para esta especie, pero deben evitarse cuando impidan asegurar alguna humedad del suelo en verano y cuando puedan originar "golpes de calor" que producen quemaduras y necrosis en el tronco.
Deben evitarse también las localizaciones sometidas a fuertes vientos, a los que el nogal muestra sensibilidad.
Requiere una buena calidad del suelo, exigiendo terrenos profundos, al menos de 60 cm, fértiles, sueltos y neutros o ligeramente ácidos, pero con una cierta riqueza en cal. Prefiere también los suelos con una cierta humedad todo el año, si bien tolera sequías ocasionales. No soporta los excesivamente húmedos o turbosos, aunque se les practiquen drenajes en la preparación, siendo necesario que la capa freática aparezca como mínimo a 1 m de profundidad.
La bibliografía considera que para la Península Ibérica el nogal es una especie de media sombra, de temperamento algo delicado, que requiere protección lateral al menos durante los primeros años. Para las condiciones francesas se le tiene como especie de plena luz, lo que parece estar más en consonancia con las áreas españolas de clima más atlántico. En todo caso, el nogal se hace muy exigente en espacio vital en años posteriores, por lo que suele plantarse en espaciamientos amplios. Debe considerarse también que es muy fototrópico, con tendencia a inclinar las ramas hacia la luz.
El nogal puede alcanzar los 25 - 30 m de altura y grandes diámetros de fuste. Tiene copa amplia, redondeada y densa, con tronco recto y cilíndrico. El sistema radical es pivotante y potente, desarrollando además raíces secundarias superficiales.
Existe una falsa creencia generalizada que atribuye un crecimiento lento al nogal, cuando los datos franceses lo consideran de crecimiento medio y sostenido, asignándole un diámetro de 55 cm a los 70 años que lo sitúan en un rango superior al de varias coníferas. Si bien los rendimientos en volumen de madera por hectárea son moderados, se debe tener presente la gran calidad de la misma.
Aunque suele cultivarse con el objetivo principal de la producción anual de fruto, su madera es de gran calidad, la mejor entre todas las especies arbóreas peninsulares, y alcanza precios excepcionales en el mercado. Existe una notable escasez de madera de nogal agudizada por la ralentización de las plantaciones frutales y por no haberse acometido las de carácter estrictamente forestal. A este déficit maderero debe añadirse la selección genética negativa que produce la corta de los mejores pies.
La madera tiene albura de color gris claro y duramen pardo oscuro, bien diferenciado. Por cocción toma un color violáceo muy decorativo y aumenta su dureza. Tiene vetas casi negras y recién cortada tiene un olor ácido característico. La fibra es recta y el grano fino. Admite el curvado, pero se sierra con dificultad. Es semidura, homogénea, pesada y muy elástica. Secada al aire tiene una densidad de 670 kg/m3. Es muy estable y algo resistente a la intemperie y a los ataques de hongos, pero no a los de insectos.
En cuanto a los usos, se seca lentamente, pero su estabilidad, facilidad para el mecanizado, valor decorativo de su veta y excelente acabado hacen que sea muy apreciada en ebanistería, donde se usa para chapado de muebles y revestimientos, como pavimento y como madera maciza para ebanistería de lujo, tornería y culatas de armas de fuego. En la actualidad su destino principal es la obtención de chapa.
Selvicultura:
La plantación forestal de nogal común ofrece unas perspectivas de rentabilidad inmejorables.
El alto valor de su madera garantiza al propietario la venta individualizada de los arboles plantados en parcelas de superficie reducida, como las fincas agrícolas gallegas abandonadas, e incluso de los pies alineados o aislados en linderos y setos.
Para la plantación de nogal para madera se puede disponer de planta obtenida de nueces de procedencia local, preferentemente de la misma zona en la que se localiza la parcela a plantar, y nunca de otras de cotas sensiblemente inferiores.
En el C.I.F. de Lourizán se ha iniciado un programa de mejora genética que posibilitará en un futuro la obtención de planta adaptada al frío y que disponga de otras características, como la garantía de la calidad de la madera y la resistencia a determinadas enfermedades.
El tipo de planta a utilizar será a raíz desnuda, de una a tres savias de edad, repicadas de raíz y bien robustas, con tamaño en consonancia con su edad, de 15 - 120 cm.
El desbroce del matorral y preparación del suelo han de ser completos, por tratarse de una especie muy exigente. El laboreo será el habitual en terrenos agrícolas abandonados. Siempre se dispondrá de hoyos abiertos, con una profundidad de 50 cm o, al menos, 10 cm mayor que la longitud de la raíz principal.
De ser necesaria una enmienda para reducir la acidez se incorporará al suelo cal magnesiana mediante gradeo. El abono, que debe ser de liberación lenta, se aplicará en el propio hoyo en el momento de plantar.
Al instalar la planta habrá que cuidar que el cuello de la raíz quede al nivel del suelo ya que si se entierra unos centímetros se producirán fallos o el crecimiento inicial será muy malo.
En cuanto a la densidad de plantación hay que considerar, por un lado, la importante necesidad de luz de esta especie y el riesgo de contagio de la pudrición de raíces desde los tocones de los pies aclarados, que aconsejan la utilización de un marco amplio. Por otro lado, la falta de idoneidad del material vegetal disponible en el mercado y un previsible efecto beneficioso sobre los troncos de una mayor densidad aconsejarían la elección de marcos más reducidos.
En consecuencia, la amplitud del marco de plantación será como máximo de 10 x 10 m, si se dispone de planta de buena calidad o si se fija un objetivo de producción mixta madera-fruto. También puede considerarse, en este caso, una plantación mixta, en filas alternas, con una segunda frondosa adaptada al sitio, de carácter secundario, o el establecimiento de cultivos intercalares de huerta o prado.
Como espaciamiento mínimo puede establecerse el de 4 x 4 m, que refleja la normativa vigente de ayudas a las medidas forestales en la agricultura. Puede constatarse también que el C.I.F. de Lourizán, en sus ensayos de sistemas de cultivo para el nogal común con finalidad de producción de madera, está considerando marcos que oscilan entre 5 x 5 y 10 x 10 m.
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| Parcela de nogal americano de dos años con planta de una savia (Vilar de Barrio, Ourense). Se aprecia exceso de competencia herbácea. |
En todo caso, los pies de nogal necesitan tras su plantación de cuidados culturales intensivos.
Así, durante los primeros años, es muy conveniente mantener el suelo limpio alrededor de las plantas, preferentemente por medios mecánicos. El laboreo poco profundo del suelo les es muy beneficioso, pero introduce un riesgo importante de lesionar o destruir raíces secundarias, que tienden a ser superficiales si no se ejecuta desde el principio y con asiduidad.
Las tallas de formación son obligadas en los nogales debido a su tendencia natural a ramificarse en exceso y formar horquillas. Las tallas se iniciarán en el segundo año y se realizarán anualmente. Las tallas y podas no son fáciles en el nogal y la consecución de tres metros de fuste recto y libre de ramas puede considerarse suficiente en árboles aislados. En medio forestal se puede podar hasta 4 - 6 m.
A las plantas que crecen mal, con forma muy defectuosa no corregible, se las puede ayudar mediante un recepe, que debe hacerse en los primeros años y antes del comienzo del movimiento de la savia, eligiendo el mejor brote en el verano siguiente.
Tallas y podas habrán de ser de pequeña intensidad para evitar la aparición de brotes chupones y que el tronco se incline al carecer de rigidez y cargarse demasiado la copa, no debiendo exceder la altura de poda de la tercera parte de la total del árbol. También deberán ser frecuentes para reducir las secciones de corte, en las que se pueden originar pudriciones a las que es muy sensible esta especie. Para ello debe procurarse no podar ramas de más de 3 - 4 cm de diámetro, aplicando una pasta protectora. La época adecuada es el verano para evitar el derrame de savia.
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Poda absolutamente excesiva en plantación de nogal americano de cinco años(Vilar de Barrio, Ourense). |
El objetivo final teórico de esta selvicultura intensiva puede ser la obtención de 60 a 100 árboles por ha con diámetro de unos 55 cm a turno de 70 años, con una troza inferior de 4 m libre de nudos, pudriciones y grietas. En la corta se suele aprovechar también la cepa e incluso las ramas más gruesas.
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La competencia de la vegetación herbácea es muy intrensa en el caso del nogal, por lo que las aplicaciones herbicidas son obligadas. |
El nogal negro o americano (Juglans nigra) es una especie interesante para repoblación, al considerarse algo más frugal que el nogal del país, a pesar de que su uso es todavía muy reducido en España. Requiere elevadas precipitaciones y humedad ambiental aunque es algo más rústico, soporta mejor la acidez y es menos sensible a las enfermedades de las raíces que el nogal del país. Parece adaptarse mejor al crecimiento en espesura. Los crecimientos son iguales o algo superiores, aunque la madera no es comparable, especialmente por las deformaciones que sufre ante cambios de humedad.
En Galicia se están realizando repoblaciones en tierras agrarias, con una demanda de planta superior a la disponibilidad de semilla identificada comercial que proporcionan algunos rodales de reducida extensión.
Los híbridos entre el nogal europeo y el americano se consideran muy interesantes, dado que disponen de un vigor superior al de los genitores y permiten superar sus limitaciones en exigencias de calidad de suelo y sensibilidad a heladas tardías, así como soportan mejor la competencia lateral.
Su obtención requiere el desarrollo de un programa de mejora genética que tan solo está en su fase inicial. El uso de la planta francesa que se oferta carece de las experiencias precisas para su utilización masiva.
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