| Manual de selvicultura del Pino Radiata en Galicia |
ÍNDICE |
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1. EL PINO INSIGNE: 1.1 IMPORTANCIA ACTUAL EN EL MUNDO,EN ESPAÑA Y EN GALICIA El gran crecimiento del pino insigne, la precocidad con que alcanza los máximos de producción en volumen, la calidad muy aceptable de su madera para diversos usos, han propiciado su utilización en muchos países o regiones de la zona templada de todo el mundo. Varios países del hemisferio sur han adoptado a este pino para sus programas de forestación. Entre ellos, merece citarse, en primer lugar, a Nueva Zelanda en su calidad de pionero, que ya en los años veinte y treinta de este siglo realizó importantes plantaciones. Después de un período de ralentización de estas plantaciones, a partir de los años sesenta surge un nuevo interés por esta especie y un relanzamiento de las repoblaciones que se prolonga hasta nuestros días, convirtiendo a Nueva Zelanda en el mayor productor actual de madera de pino insigne. En Nueva Zelanda la adopción no se ha hecho a ciegas. A partir de numerosos ensayos con otras especies han optado casi en exclusividad por el pino insigne. Actualmente la extensión ocupada rebasa el millón de hectáreas que representa el 85% de las plantaciones con especies exóticas. Se estima que los aprovechamientos de madera, dentro de quince a veinte años, podrán ser de unos treinta millones de metros cúbicos. Acorde con este desarrollo, se viene realizando una intensa labor de experimentación selvícola cubriendo todos los campos. La selección genética, comenzada ya hace cuarenta años, ha logrado y llevado a la práctica substanciales mejoras de producción, calidad y resistencia a enfermedades, como la banda roja. Se han elaborado modelos de simulación adaptados a las circunstancias allí presentes que permiten el análisis inmediato de opciones en la planificación forestal. Actualmente se estudian también las posibilidades del pino insigne en las modernas aplicaciones agroforestales. En Australia y Sudáfrica el pino insigne ha tenido una buena acogida, si bien a mucha menor escala que en Nueva Zelanda. Entre los países hispanos del hemisferio Sur figura Chile en primer lugar por la importancia lograda de sus plantaciones con pino insigne. Las repoblaciones con esta especie no empezaron con fuerza hasta los años cincuenta pero ya en el momento actual se ha convertido en el país del mundo con mayores extensiones dedicadas a este árbol, que alcanzan a 1.400.000 hectáreas y representan el 78% del total de la superficie reforestada en dicho país. Anualmente se aprovechan unos 17.500.000 metros cúbicos, cifra que se estima podrá ser doblada relativamente pronto en el próximo siglo. Las gigantescas producciones de Chile y Nueva Zelanda se enfocan principalmente a la exportación. En el futuro, con el crecimiento previsible, el mantenimiento de esta política dependerá de que la enorme capacidad potencial de absorción por los países asiáticos se haga una realidad. Aunque en menor escala, también en Argentina y Uruguay figura el pino insigne entre las especies más utilizadas. En Europa, Italia, Francia, España y Portugal, entre otros, ensayaron la utilización de este pino. En la actualidad España es el único país en el que las masas de este pino ocupan importantes extensiones y en el que se ha desarrollado un fuerte tejido industrial basado en la transformación de su madera. Como ya hemos dicho, el pino insigne ya se introdujo en el País Vasco a mediados del pasado siglo. Entre 1940 y 1972 esta especie llegó a ocupar 162.000 hectáreas, estabilizándose desde entonces en las proximidades de esta extensión. Las existencias de madera pasaron de 15 millones de metros cúbicos en 1970 a 25 millones en 1990. En este período el porcentaje destinado a sierra pasó del 20%-25% en 1970 al 60%-65% en 1990. Las cortas anuales suman entre 2 y 2,5 millones de metros cúbicos y representan poco más o menos el 80% de las cortas de madera que se realizan en dicha comunidad. En Galicia y en el resto de las comunidades de la Cornisa Cantábrica la especie ha jugado un importante papel en la labor de repoblación. En Galicia el inventario de 1986 acusa su presencia como especie principal en 23.110 hectáreas con una disminución de 8.800 ha. desde el anterior inventario de 1972 - 1974. Pero si tenemos en cuenta su participación en los distintos tipos de bosque, aunque no figure como especie principal, le corresponden unas 60.000 hectáreas en 1986 y 55.000 hectáreas en 1.972 - 74, con un aumento de 5.000 hectáreas. Las existencias en 1986 se elevaban a 4.412.000 metros cúbicos, el 8,75% de las existencias de coníferas en Galicia, cifra que en el País Vasco sube al 86%. El crecimiento anual se estimó en 550.000 metros cúbicos en este inventario. A la espera de los resultados del nuevo inventario forestal, las plantaciones de pino insigne en Galicia han experimentado, en los últimos diez años, un fuerte incremento. Las ayudas comunitarias para la forestación de tierras agrarias (Reglamento UE 2080/92) han impulsado fuertemente la presencia de este pino, especialmente en las provincias de A Coruña y Lugo: A Serra da Gañidoira, entorno de As Pontes, meseta interior coruñesa, en A Coruña, A Terra Chá, Serras do Buio y Xistral y la parte occidental de Lugo son las comarcas gallegas con una fuerte presencia de pino insigne. Solamente considerando los trabajos de repoblación que han recibido ayudas comunitarias, la superficie repoblada con pino insigne en Galicia durante el período comprendido entre 1994 y 1998 ha sido de 8.050 hectáreas repartidas de la siguiente forma: REPOBLACIÓN CON P. radiata EN GALICIA 1994 - 1998
Fuente:Dirección Xeral de Montes e Medio Ambiente Natural.1999
En Asturias el inventario de 1986 estimó en 26.000 las hectáreas ocupadas por el pino insigne. Aceptando para Santander y Navarra las cifras del inventario anterior: 15.000 y 6.000 hectáreas respectivamente, obtendremos para España la siguiente distribución superficial en 1986: SUPERFICIE DEL P. radiata EN ESPAÑA
Fuente:Inventario Nacional 1986. A escala mundial las cifras serían: SUPERFICIE DEL P. radiata EN EL MUNDO
Esta superficie es 550 veces mayor que la que tenía a principios de siglo y 6 veces la que se le atribuía en 1960, con una producción actual que debe rebasar los 40 millones de metros cúbicos y unas previsiones para un futuro no muy lejano de doblarla. Estas cifras nos dan una idea de la trascendencia mundial adquirida por el pino insigne cuya producción equivale al 13% del consumo de madera de la Unión Europea. En Galicia, la evolución de esta especie ha tenido algunas irregularidades, con diferencias en el interior y la costa. Al realizar el primer inventario forestal en 1972 - 1974, había unas 55.000 hectáreas, siendo A Coruña la provincia con mayor superficie forestal, cerca del 50% de la total regional. Al confeccionar en 1986 el mapa forestal para el segundo inventario, había en Galicia 66.000 hectáreas ocupadas por esta especie. Sin embargo, en tanto la provincia de Lugo más que duplicaba la extensión en relación con el primer inventario, la extensión en Ourense crecía aún ligeramente, en A Coruña se reducía la superficie notablemente, en tanto que en Pontevedra la superficie se reducía a menos de la mitad de 1972. Sin duda fueron los incendios por un lado y las repoblaciones por otro, los factores que incidieron en estos cambios. No obstante, como las masas eran muy juveniles en 1972, las existencias en volumen se incrementaron en las cuatro provincias, y, lógicamente, el incremento fue mucho mayor en Lugo. Una síntesis de las principales características dasométricas de las masas gallegas en 1972 - 74 y 1986 - 89 se da en las tablas siguientes con datos extraídos de los Inventarios Nacionales: 1. Superficie (ha.)
2. Número de pies (n)
3. Existencias en pie (m3)
4. Crecimiento anual (m3)
5. Diámetro medio (cm.)
6. Volumen del árbol medio (dm3)
7. Crecimiento por hectárea (m3/ha.)
Las principales masas de pino insigne se ubican en A Coruña en los montes de A Capelada, en los términos municipales de A Capela y As Pontes, así como en la península del Barbanza, magníficos y recientes repoblados en Coristanco, etc. En Lugo hay una mayor dispersión, con masas importantes en Guitiriz, Friol, Vilalba, Castro de Rei, etc. En Ourense y Pontevedra hay una gran dispersión, sin masas extensas.
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