| Manual de selvicultura del Pino radiata en Galicia |
ÍNDICE |
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3. LA REPOBLACIÓN CON PINO INSIGNE EN GALICIA 3.1 LA PRODUCTIVIDAD DE LA ESTACIÓN FORESTAL Los vegetales tienen la facultad de transformar las sustancias minerales en materia viva mediante la energía solar. Las masas forestales necesitan una temperatura media diaria superior a 7,5 0C para que esa producción sea posible. También, cuando la temperatura ambiental alcanza una media diaria de 35 0C la actividad vegetativa de las masas forestales cesa. Cuando una masa de pino insigne tiene disponible, a través de su sistema radical, el agua y los elementos minerales que necesita, el crecimiento que experimenta en volumen es directamente proporcional a la temperatura, siempre que ésta esté entre aquellos dos umbrales mínimo y máximo. Por ello, la producción de madera depende, fundamentalmente, de la duración del período vegetativo y de la temperatura media diaria a lo largo de él. En relación con la disponibilidad hídrica, cuando el agua del suelo baja de un determinado umbral la actividad vegetativa cesa rápidamente; si la sequía continúa y se agrava, la vegetación puede desecarse y producirse la muerte de los árboles. Cuando la lluvia proporciona de nuevo agua al suelo interrumpiendo la sequía, la masa forestal, tras un breve período de reacción, generalmente reinicia su actividad vegetativa y crecimiento. La cantidad de agua disponible para la vegetación forestal depende del balance entre la pluviometría, la evapotranspiración y la cantidad de agua accesible a las raíces que puede existir en el suelo; además, la disposición topográfica del terreno proporciona una segunda fuente de aprovisionamiento (positiva o negativa) por aporte o por escorrentía lateral. Otro factor esencial en la productividad de una masa forestal es la cantidad de suelo accesible por las plantas. Esta capacidad depende, básicamente, de la profundidad y de la textura o granulometría de los suelos. Estableciendo de forma ordenada la influencia que tienen diferentes variables de una estación en la productividad de la masa forestal que en ella puede implantarse, se puede afirmar que: 1º. La temperatura media diaria determina la existencia o no de actividad vegetativa y la cantidad de materia vegetal producida. 2º. La disponibilidad o la ausencia de agua en el suelo accesible a las raíces permite la actividad vegetativa o la paraliza. 3º. Las cantidades disponibles en el suelo de los distintos elementos minerales necesarios para la conformación de los órganos vegetales influyen directamente en la producción, especialmente cuando alguno de ellos se convierte en un factor crítico por su escasez o por su inaccesibilidad. Además, una insolación insuficiente a lo largo del período vegetativo también podría ser, en algún caso, un factor limitante a la producción de la masa a crear. Otras condiciones críticas para la producción forestal relacionadas con la estación son la existencia de suelos asfixiantes por un exceso de humedad, por la acidez excesiva de determinados suelos orgánicos, por una temperatura del suelo muy baja debido a su continuo enfriamiento o por la presencia de determinadas rocas que generan suelos con elementos tóxicos que impiden el desarrollo de vegetación arbórea.
Principales factores que influyen en la productividad forestal en Galicia a) La altitud La temperatura media anual tiene una gran dependencia de la altitud sobre el nivel del mar. Sin otros factores limitantes, en Galicia la productividad de una masa de pino insigne podría alcanzar las siguientes cifras:
b) La latitud geográfica combinada con la pendiente del terreno y su exposición En Galicia, a nuestros efectos, se podría admitir que la latitud geográfica influye linealmente en la evapotranspiración y, por tanto, en el balance de agua en el suelo. Es decir, cuanto más al Sur más calor y más sequía, cuanto más al Norte más frío y menor riesgo de sequía. Pero esta influencia está muy matizada por la disposición del terreno en cuanto a exposición y pendiente. En las latitudes más meridionales, las exposiciones sur, cuanto más pendientes, más radiación reciben, más se calienta el suelo y mayor es la evapotranspiración. Por su parte, en las exposiciones Norte, al menos a partir de una determinada pendiente, la evapotranspiración se reduce significativamente. Es por ello que el pino insigne crece bien las umbrías del Sur de Galicia. En las latitudes más septentrionales estas diferencias entre exposiciones norte y sur apenas se notan, y la influencia de la pendiente tiene escasa incidencia. c) La posición de la parcela en la topografía local combinada con la textura del suelo Los suelos situados en ladera, alta o media, tienen tendencia a drenar agua lateralmente y a perderla por efecto de la gravedad; esta pérdida es tanto mayor cuanto mayor es el contenido en elementos gruesos y tanto menor cuanto mayor es el contenido en elementos finos. Los suelos situados a pie de ladera, en fondo de valle y en vaguada reciben lateralmente aporte adicional de agua de los terrenos situados a cotas más elevadas. Los suelos situados en vaguada y en pendiente tendrán una situación intermedia y el balance puede resultar positivo o negativo, pero siempre tendrán mejores condiciones a este efecto que los situados lateralmente y más elevados. Los montes de pino insigne situados sobre suelos pesados y en terrenos llanos mal drenados presentan muchas dificultades para su repoblación y para el posterior crecimiento del arbolado. d) La profundidad y textura del suelo La profundidad del suelo a la que pueden acceder las raíces de la masa forestal, así como la textura o granulometría son las principales variables que determinan la reserva de agua asimilable que puede contener un suelo. Estas dos variables tienen una gran importancia para la productividad de las masas de pino insigne en los sitios con riesgo de sequía estacional importante. Esta situación se produce cuando la evapotranspiración en el período vegetativo es superior a la lluvia que recibe, circunstancia normal en la mitad sur de Galicia. e) La fertilidad y el grado de evolución de los suelos La fertilidad está relacionada con el contenido en elementos minerales disponibles en el suelo para ser absorbidos por las plantas. Los tres elementos minerales más importantes para una buena vegetación de las masas forestales son el nitrógeno, el fósforo y el potasio. El contenido en nitrógeno de un suelo depende de la cantidad y del tipo de materia orgánica que hay en él; el nitrógeno, para que sea asimilable por las raíces, ha de estar en forma de ión nítrico. La transformación de cualquier forma orgánica del nitrógeno en una forma asimilable depende de la actividad de la flora bacteriana; ésta, a su vez, depende en gran medida de la acidez del suelo, de su aireación y de la temperatura ambiente. En lugares fríos y mal drenados el proceso de transformación de materia vegetal muerta en materia orgánica del suelo no se produce y, en consecuencia, las plantas no crecen. Cuando el suelo recibe un laboreo, se airea, se favorece la actividad bacteriana, se reduce su acidez y se enriquece, en general, en nitrógeno asimilable. El contenido de un suelo forestal en fósforo y potasio depende básicamente de los minerales que forman la roca madre. El fósforo es generalmente el elemento más escaso entre los que necesitan las masas forestales gallegas para su buena vegetación. Por su parte, el potasio asimilable varía de forma notable de uno a otro suelo forestal según sus circunstancias litológicas y evolución. Entre otros elementos minerales importantes para la buena vegetación de las masas forestales están el magnesio, el azufre y el boro. En algún caso, las deficiencias en estos elementos bajo formas asimilables pueden convertirse en factores limitantes de la producción. La acidez del suelo juega un papel muy importante para que los elementos minerales se presenten bajo formas químicas asimilables por las plantas. En esta situación las enmiendas calizas con cal y magnesio, en su caso, pueden jugar un papel trascendental en la fertilidad de los suelos. El conocimiento de la composición física y química de los suelos forestales exige análisis de los distintos horizontes a los que puede acceder el sistema radical del arbolado. Los horizontes más superficiales de los suelos gallegos suelen estar empobrecidos por la explotación tradicional del monte mediante rozas, quemas y pastoreo. En esta situación, una fertilización adecuada favorece el arraigo y crecimiento inicial de la planta. Las micorrizas, hongos simbiontes asociados a las raíces de las plantas, son unos importantes aliados de los árboles forestales. Su actividad mejora el aprovechamiento de las sustancias minerales y del agua del suelo. Su ausencia en los sistemas radicales impide el normal desarrollo de la planta forestal. f) La velocidad y frecuencia de los vientos (protección) El viento es uno de los agentes que más influyen -negativamente- en el crecimiento del arbolado y, por lo tanto, en la productividad forestal. En términos generales, son las crestas y divisorias de las cadenas montañosas del territorio gallego donde se hace sentir con más evidencia el efecto del viento. También se hace sentir sensiblemente en accidentes geográficos próximos a la costa. El viento cuando sopla con una dirección constante produce efectos mecánicos negativos sobre la estructura de los árboles, conformando copas irregulares, con ramas orientadas en una dirección y deformaciones o excentricidad del tronco. Cuando el viento supera ciertos umbrales de velocidad media y permanencia, produce con frecuencia una fuerte evaporación del agua del suelo y temperaturas muy bajas en él. En estas condiciones la deficiente evolución -mineralización- de la materia orgánica genera la formación de suelos con una mala estructura física dando lugar a una vegetación muy especializada capaz de resistir estas condiciones físicas. La influencia negativa del viento se aprecia fácilmente en la altura que alcanza una masa forestal afectada. La protección que prestan unas masas a otras y los árboles entre sí determinan en muchas ocasiones la capacidad productiva de un monte. El pino insigne es una especie bastante sensible al efecto del viento, factor que condiciona tanto el diseño de las repoblaciones como el de las cortas de mejora y finales.
Productividad del pino insigne en Galicia según los Distritos Forestales El Plan Forestal de Galicia estableció una división del territorio forestal en diecinueve Distritos Forestales. Estas áreas presentan ciertas características similares en lo que se refiere a la estación forestal. A partir de esta división y considerando en cada distrito factores climáticos, edáficos y de relieve, se puede estimar la calidad productiva de una masa de pino insigne, su productividad potencial en madera y el turno medio de corta para cada supuesto.
Se entiende por calidad productiva, (clase de calidad de I a V en los cuadros) a la capacidad de producción maderera de un terreno que reúne condiciones físicas homogéneas. A fin de caracterizar las masas forestales y predecir su evolución, se forman agrupaciones convencionales en conjuntos o clases a las que se le supone un comportamiento selvícola similar a lo largo de un ciclo de producción, con independencia de su situación geográfica concreta. La productividad potencial es el volumen total de madera que se podrá extraer de una masa de pino insigne medio en metros cúbicos con corteza por hectárea y por año. El turno medio de corta es el período de tiempo medido en años, que transcurrirá entre el momento de la repoblación y el de la corta final necesario para optimizar la producción de la masa de acuerdo con el criterio de máxima renta en una serie indefinida de ciclos productivos. CLASE DE CALIDAD PRODUCTIVA, PRODUCTIVIDAD POTENCIAL Y TURNO MEDIO DEL PINO INSIGNE POR DISTRITOS FORESTALES
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