| Manual de selvicultura del Pino radiata en Galicia |
ÍNDICE |
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4. TRATAMIENTOS SELVÍCOLAS 4.3 EL MONTE ADULTO: RECOMENDACIONES SOBRE SU TRATAMIENTO Los tratamientos que se han propuesto son aplicables en los casos de masas de nueva creación y cuya selvicultura se dirija hacia el objetivo principal de producir madera de sierra o de desenrollo. Dicho esquema debería modificarse si el propietario ya cuenta con una masa establecida que no responde a las características propuestas, es decir, si no se utilizaron marcos de plantación correctos o se han sobrepasado las edades a las cuales se proponen realizar las claras o las podas. En algunos de estos casos será posible, con pequeñas modificaciones, adecuar las condiciones de densidad de la masa ya creada a lo propuesto en el ciclo modelo, en especial cuando hayan transcurrido pocos años desde la plantación. En otras ocasiones, en especial en montes de edad avanzada y muy densos, en los que nunca se han aplicado tratamientos selvícolas, será muy difícil o imposible acomodar los tratamientos selvícolas a las consideraciones expuestas. En estos casos, nunca se deberían realizar claras intensas (de cortas de gran número de pinos), ya que entonces los árboles que quedarían en pie serían muy altos y delgados, y se pondría en peligro su estabilidad frente a derribos por el viento. Por tanto, el posible acercamiento a las condiciones ideales deberá ser siempre gradual, y nunca se intentará adecuar bruscamente, en una sola intervención o clara, la densidad real a la propuesta. Como recomendación general y a título meramente orientativo, no se debería nunca extraer en una sola clara un porcentaje de pies por hectárea superior al 40 - 45% de los existentes. Otra manera de asegurar que no van a existir riesgos de derribos de los pinos que van a quedar en pie es comprobar que la relación entre su altura y diámetro (medidos en las mismas unidades) no supere el valor de 80. También es aconsejable que la separación entre dos claras consecutivas no sea superior a 5 años. Además, entre la última clara y la corta final debe de transcurrir un período de tiempo suficiente (al menos 8 ó 10 años) para que los árboles que se hayan dejado puedan crecer en diámetro de forma adecuada. En caso contrario no se va a obtener un beneficio suficiente en los pinos que se dejen como definitivos, por lo que si se pretende efectuar la corta final en menos de ese tiempo será preferible no realizar una clara. Por otra parte, si han transcurrido pocos años desde la plantación se puede rebajar la densidad realizando clareos, que son labores consistentes en la eliminación de una serie de pies, pero cuando todavía no son comerciales. Por tanto, se persiguen con ellos los mismos objetivos que con las claras, pero generalmente será imposible vender los productos que se obtengan. Tales clareos pueden ser sistemáticos, por ejemplo extrayendo una de cada tres o cuatro filas, o bien selectivos, eligiendo los pinos de peor forma y desarrollo. Frecuentemente se realiza algo intermedio, es decir se eliminan algunas filas de pies de forma sistemática (por ejemplo, una de cada diez), y se eligen posteriormente otros dos o tres pinos, de mal porte o crecimiento, entre los que han quedado en cada entrecalle. Respecto a las podas y con carácter general se puede afirmar que no es aconsejable realizar podas cuando el diámetro del verticilo a podar supere los 20 cm. En tal caso carece de sentido realizar esta operación, ya que entonces las ramas habrán alcanzado gran grosor, tardarán mucho tiempo en cicatrizar las heridas de la poda y no se conseguirá más que una pequeña proporción de madera limpia de nudo por lo que no resultará rentable podar.
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